Gritos de la Memoria



Sensibilidad


Hoy nací tan sensible
que nada podrá tocarme.

Ni los infantes dormidos
sobre la aguda pradera,
ni los enanos que buscan
el secreto de las lunas.


Nada podrá tocarme.
Ni las sirenas dormidas
sobre piedras de azur
colgadas a soles de ámbar
y secretos amarillos.

Nada podrá tocarme.

Ni los pesares que gritan
extendidos en tela de noche,
buscando burbujas de arena
sangrando sobre el mar.

No podrá tocarme la lluvia,
el frío, el silencio, el temor,
la gracia, el placer, el llanto,
tu ausencia, tu ausencia, tu ausencia…

Tu ausencia obnubilada
por segmentos, por horas
líquidas que en la distancia
se congelan en segundos ardientes.

Nada podrá tocarme.


**


Incierto


Viviremos en cornisas que
deambulan paisajes intactos
en los labios,
tomaremos por nombre
jeroglíficos difusos como
manchas de piel,
dormiremos sueños
futuros de ambrosía, de tacto.


Pintaremos océanos de tinta,
cielos de tinta, palabras de tinta.
Viajaremos por pétalos de luz
que enciendan soles bajo el mar,
y moriremos cuando el silencio
de dos corazones atados
por las mismas venas
explote en ecos rencor
y soledad.

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