El Fauno



Los pies desnudos rozan la tierra
que entre los dedos se encrespa,
el pelaje lo cubre del céfiro aliento
de la mañana fría en donde yace.

Torso y rostro en libertad, seducción
de los ojos que lo señalan,
los cuernos han desgarrado ya varios
coros mudos, ay, sus gestos lo dicen todo.

Dos armas lleva entre sus manos,
agudos filos de palo seco
con rastros de un verdor antiguo
que ha padecido el tiempo.

Ay, sus gestos lo dicen todo,
la sangre humedece la tierra
en que su cuerpo resiste,
el orgullo en su interior aún respira.

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