Libaciones amargas


Inconsciencia Elaborada

Las palabras están dormidas
sobre migas de pan que los
huérfanos han dejado al viento
para que un pobre hombre se alimente.

Al borde de la elocuencia estoy yo,
buscando ese silencio perdido
sobre anaqueles de antaño
que un día arrojé al fuego de la piel.

Sigo las migas, las palabras se hacen
brisa y la piel se comprime ferozmente
como un secreto quebrantado,
como una promesa que se olvida.

Al borde de la lengua estoy yo,
rasguñando las silabas que no acuden,
penetrando la tierra que se inclina al cielo
para tragarme y hacerme el amor.

Estoy yo, ahí, a la intemperie del fuego,
como un manto que se deja al sol
tanto tiempo que se adhiere al cielo,
se hace azul e ilumina con su piel
los pasos de la carne.

Estoy yo entre el laberinto de
puertas cerradas, como caballo
ciego al cual han abandonado a su
suerte, elocuencia perdida.

He nacido de las migas del pan de los huérfanos,
he sido nombrado por los ecos de la vida
con la avidez ajena que me grita, me grita tan fuerte…
…pero aun así no logra despertarme.


**

Iluminación


¿El sol ha iluminado lo suficiente?

Mis pasos han errado su camino
pero han encontrado un asiento,
descansar en tiempos difíciles
significa odiar al prójimo.

Me he fundido con mi asiento,
el silencio es el rey que me domina,
mi oscura patria…

Todos los rostros olvidados
permanecen a mis pies,
puedo sentirlo.

Mi perro se ha tragado los recuerdos,
uno a uno como migas de pan,
pero ellos se multiplican y grito ¡Jesús!

Si multiplicas en pan…
…trae más Vino.

2 comentarios:

Ibiza Melián dijo...

Felicidades, unos versos magníficos.

Jacobo Márchal Dömine dijo...

Gracias por tu comentario, me alegra en gran medida poder compartir mi trabajo, pero aun es más satisfactorio el saber que les agrada. En verdad muchas gracias.